Cicerón: De la naturaleza de los dioses.

Al comienzo de su De Natura Deorum, Cicerón nos dice de sí mismo que empezó a interesarse de la filosofía desde su juventud y que en sus discursos públicos y en su actuación como ciudadano uso de los preceptos que enseñan la razón y la teoría (I,3.7); siendo a causa del advenimiento de una forma autocrática de gobierno y del peligro para la República que consideró su deber adoptar tardíamente la función de explicar la filosofía a sus compatriotas (I,4.7) a través de sus escritos, vertiendo en latín lo aprendido de los griegos (I,4.8). Para ello nada piensa mejor que la exposición de los diversos métodos o doctrinas, considerando que una de las características de la filosofía es que sus elementos se entrelacen entre sí formando un sistema (I,4.9). Desecha dar a conocer su opinión personal dado que en la discusión no hay que tener en cuenta el peso de la autoridad, que estorba el aprender, sino la fuerza de la argumentación y de la razón (I,5.10). Afirma a continuación que cuando los hombres mueren sus doctrinas no mueren con ellos, y como prueba nos remite a un método filosófico bien conocido en su época, la dialéctica puramente negativa y que rehusa pronunciar ningún juicio positivo, método que afirma, nació con Sócrates, pero que fue continuado por Arcesilao y Carnéades hasta llegar a su tiempo. Si bien lo que él pretende es dominar todos los sistemas filosóficos para hallar la verdad al contrastarlos (I,5.11), motivo de que se le haya denominado ecléctico. Se separa del escepticismo y declara abiertamente que considera que lo probable, a falta de lo verdadero, es suficiente para guiar al sabio (I,5.12). Cicerón se reunía con personajes versados en distintos sistemas filosóficos que discutían entre sí, como ejemplifica al mencionar su asistencia a una reunión en la que su amigo Cayo Cotta (académico), debatía con el senador Cayo Velleio (epicúreo) y con Quinto Lucilio Balbo (estoíco); ante lo cual nuestro filósofo echaba de menos a un representante peripatético, como pudiera ser Marco Pisón (I,6.15-16). Muestra de que en su investigación sobre la naturaleza de los dioses se propone manejar y confrontar tan diversos sistemas de pensamiento, personalizándolos en boca de sus amigos. Pero antes de pasar al comienzo de la investigación intersistemática de Cicerón es de resaltar sobre la misma, algo de caracter general: las enormes discrepancias que existen respecto a la cuestión planteada. No pueden ser verdaderas las religiones que discrepan entre sí. Con sólo aceptar el principio de no contradicción y lo que los propios creyentes afirman de sus doctrinas, vemos que ni entre ellos pueden aceptarse, pues procuran regir con lógica sus imaginaciones, ni nosotros podemos aceptarlos, puesto que empleamos la lógica, precisamente, para precavernos contra las fantasías y atender a la realidad. Por eso dice Cicerón respecto a la naturaleza de los dioses: “No hay, de hecho, ninguna cuestión sobre la cual exista una divergencia tan enorme de opiniones, no solamente entre las personas ineducadas sino también entre los hombres instruidos; y las opiniones planteadas son tan diversas y tan discrepantes entre sí que, si bien existe sin duda la alternativa posible de que ninguna de ellas sea verdadera, es ciertamente imposible que sea verdadera más de una” (I,2.5). Y añade: “Sin duda una tan gran diversidad y discrepancia entre los hombres más doctos fuerza incluso a los que creen estar en un conocimiento cierto a dudar” (I,6.14). Podemos glosar lo antedicho clarificándolo con un silogismo de contenido actual: Las tres grandes religiones monoteístas del planeta (judaísmo, cristianismo e islamismo) dicen que hay una sola y única verdad, afirmando cada una de ellas poseerla, y puesto que discrepan, hemos de concluir, que la mayor parte de los creyentes del planeta han de estar necesariamente equivocados, si es que no todos. Como ejemplo de que judíos, cristianos e islámicos discrepan en puntos inconciliables que hacen inviable el ecumenismo, baste mencionar, a modo de ejemplo, que Jesús de Nazaret es un impostor para los primeros, es decir, un falso pretendiente a Mesías, mientras que para los segundos es el Cristo, Hijo de Dios y Mesías, siendo para los terceros un profeta más entre muchos otros. La lógica impide aceptar que los tres tengan razón y como mínimo dos de ellos tienen que estar equivocados, aunque también es probable que todos ellos yerren y que el tal Jesús no fuese más que un hombre. Establecido el principio de la imposibilidad de que tanto las diversas opiniones, como las diversas respuestas sistemáticas sobre el problema, que trata Cicerón, sean todas ellas verdaderas, comienza exponiendo y examinando las ideas epicúreas sobre el asunto. Tras ridiculizar el mito platónico de la divinidad aquitecto del Timeo platónico o la providencia estoica (comparables también al Dios creador de los dos relatos del Génesis bíblico), como algunas de tantas ficciones sin fundamento, más propias de hombres que sueñan que de filósofos que razonan (Libro I,8.18), se plantea la imposibilidad de que tanto lo engendrado como lo que ha tenido un principio, sea eterno (Libro I,8.20); mostrándose además la discrepancia entre el demiurgo platónico que hiciera el mundo eterno y la providencia estoica que lo hacía perecedero. Añade a continuación la arbitrariedad de considerar un ordenador en un momento puntual en el tiempo (I,9.21), la imposibilidad de considerar una divinidad perfecta que se ocupase de los humanos imperfectos (I,9.23) o la estupidez de pensarla dotada de forma esférica, o de cualquier otra, y además con cualidades como la felicidad y la inmortalidad (I,10.24).

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s