Malinowski: magia, ciencia y religión.

Bronislaw Malinowsky Magia, ciencia y religión. Editorial Planeta-De Agostini, Barcelona 1993, pág.112-113.

Texto:

“Porque invito a mis lectores a salir del cerrado estudio del teórico al aire libre del campo de la antropología, y a acompañarme en mi lucha mental hasta aquellos años que pasé en Nueva Guinea con una tribu de melanesios. Allí, remando en la laguna, mirando a los nativos cuando cultivaban sus huertos bajo el sol abrasador, yendo con ellos por la jungla y las tortuosas playas y arrecifes, será donde aprenderemos algo de su vida. También, al observar sus ceremonias en el fresco de la tarde o en las sombras del anochecer, al compratir su comida en torno a la hoguera, podremos escuchar sus narraciones.

Y ello es así porque el antropólogo -y sólo él entre los muchos participantes en el torneo mitológico- tiene la única ventaja de consultar al salvaje siempre que siente que sus doctrinas se tornan confusas y que el flujo de su elocuencia argumentativa va seco. El antropólogo no está atado a los escasos restos de una cultura, como tablillas rotas, deslucidos textos o fragmentarias inscripciones. No precisa llenar inmensas lagunas con comentarios voluminosos, pero basados en conjeturas. El antropólogo tiene a mano al propio hacedor del mito. No sólo puede tomar como completo un texto en el estado en que existe, con todas sus variaciones, y revisarlo una y otra vez; también cuenta con una hueste de auténticos comentadores de los que puede informarse; y, lo que es más, con la totalidad de la misma vida de la que ha nacido el mito. Y como veremos, hay tanto que aprender en relación al mito en tal contexto vital como en su propia narración.

El mito, tal como existe en una comunidad salvaje, o sea, en su vivida forma primitiva, no es únicamente una narración que se cuente, sino una realidad que se vive. No es de la naturaleza de la ficción, del modo como podemos leer hoy una novela, sino que es una realidad viva que se cree aconteció una vez en los tiempos más remotos y que desde entonces ha venido influyendo en el mundo y los destinos humanos. Así, el mito es para el salvaje lo que para un cristiano de fe ciega es el relato bíblico de la Creación, la Caída o la Redención de Cristo en la Cruz. Del mismo modo que nuestra historia sagrada está viva en el ritual y en nuestra moral, gobierna nuestra fe y controla nuestra conducta, del mismo modo funciona, para el salvaje, su mito.

Limitar el estudio de éste a un mero examen de los textos ha sido fatal para la comprensión de su naturaleza. Las formas del mito que han llegado a nosotros de la Antigüedad clásica, de los vetustos libros sagrados de Oriente y de otras fuentes similares lo han hecho sin el contexto de una fe viva, sin la posibilidad de obtener comentarios de auténticos creyentes, y sin el conocimiento concomitante de su organización social, de la moral que practicaban y de sus costumbres populares; al menos sin la información completa que un investigador moderno, al trabajar sobre el terreno, puede obtener con facilidad. Además, no hay duda alguna de que, en su forma literaria presente, esos cuentos han sufrido una transformación muy considerable a manos de escritores, comentadores, sacerdotes eruditos y teólogos. Es preciso retornar a la psicología primitiva para comprender el secreto de su vida en el estudio de un mito vivo aún, antes de que, momificado en su versión clerical, haya sido guerdado como una reliquia en el arca, indestructible aunque inanimada, de las religiones muertas”.

 

Cuestiones:

1) Según Malinowsky: a) ¿Qué es un mito para una comunidad primitiva y qué significa para nosotros? b) ¿Estás de acuerdo? Razona y explica tu respuesta.

2) a) Explica la expresión “un cristiano de fe ciega” que aparece en el texto. b) ¿Qué diferencia hay entre religión y mito?

3) a) ¿Qué funciones tiene un mito para la comunidad que lo cree? b) ¿Se te ocurren otras posibles funciones del mito?

4) a) ¿Qué dificultades tiene el estudio de los Libros sagrados de la Antigüedad Griega o del Lejano Oriente según el autor del texto? b) ¿Crees que existen otras dificultades distintas para el estudio de la Biblia o del Corán? Razona y explica tu respuesta.

5) a) ¿Qué diferencia hay entre un mito y una cuento o fábula? b) ¿Qué diferencia hay entre mito, secta y religión?

6) ¿En qué consiste el trabajo del antropólogo y qué ventajas tiene sobre el erudito?

 

Comentarios con respuesta a algunas de las cuestiones:

La función primordial del mito es la dotar de sentido a la existencia y de cohesión social a la comunidad. Durante milenios, las explicaciones imaginarias tenidas por verdades saciaron la necesidad de comprender y dominar el entorno. Cuando sucedía lo que hoy nosotros sabemos que es un eclipse de sol, los chinos antiguos, contaban con una explicación mítica que les ayudaba a convivir con el fenómeno e integrarlo en su existencia comunitaria. Según su relato un dragón intentaba devorar al Sol, lo cual era creido firmemente y visto como un terrible riesgo o amenaza. Entonces hacían mucho ruido para ahuyentar al dragón, golpeando objetos y gritando con furia, con tan buena suerte que siempre conseguían espantar al feroz animal y el Sol volvía a brillar; hazaña que ya sabían que habían conseguido en otras ocasiones sus antepasados, por lo que contaban los ancianos. Establecían relaciones de causalidad, pero errando en los objetos, que era necesario inventar, ya que los desconocían y no podían convivir con lo inexplicable. Así, establecían una relación entre el dragón que quiere devorar y el ruido que lo ahuyenta de la presa, aplicando una escena de caza, de su realidad cotidiana, a un suceso extraño, que quedaba de ese modo supuestamente bajo control. Desde luego, nosotros sabemos ya, que la verdad de ese acontecimiento cinegético (eclipse) era la superposición de la luna entre el sol y la tierra, y que la explicación racional no sólo es válida para la comunidad que la produce, sino universalmente. Se puede dotar de existencia a una vida y a un pueblo con explicaciones ficticias e imaginarias, es más, recibir inconscientemente y vivir de las creencias imaginarias de la comunidad resulta mucho más fácil que adquirir conocimientos conscientes y supraculturales.

 

La diferencia entre mito y cuento o fábula estriba en que el mito es un relato creido mientras que la fábula no. Los mitos griegos son fábulas para nosotros que ya no creemos en los dioses Olímpicos, pero los mitos cristianos no son fábulas para los creyentes en el cristianismo sino verdades. Casi todo lo que llamamos hoy mito en el sentido de fábula o cuento fue antaño parte esencial de una religión viva que ha desaparecido. Hoy llamamos mitos a las antiguas narraciones sagradas de las religiones muertas, pues mito es el relato de Prometeo y Pandora, para cualquiera, pero religión es la historia de Adán y Eva, para judíos, cristianos y musulmanes. La costumbre de contar cuentos es muy tardía y surge en Occidente cuando ya la racionalidad ha destronado al mito y se tiene claro que lo que se cuenta a los niños para deleitarlos o esconderles cuestiones que aprenderán más adelante no es verdadero, aunque haga las veces de una explicación para el infante. Una religión con creyentes posee mitos que son tenidos por verdades y los que llamamos fábulas suelen ser los restos de una creencia desaparecida. Muchas de las leyendas para niños, los cuentos de hoy, fueron relatos sagrados en la antigüedad, que regían la vida humana y la dotaban de sentido.

 

La religión, por tanto, engloba al mito y lo contiene como parte esencial suya, relacionada estrechamente con los rituales que comporta. No hay religión sin mitos y ritos. Cuando estructuran la sociedad y dirigen la conducta de sus miembros a través de un cuerpo de chamanes, magos, poetas o sacerdotes, los mitos y ritos de una comunidad, se convierten en una religión. La diferencia estriba en su importancia y potencia social. Entre el mito como fábula o cuento y la religión o mito como relato sagrado y verdadero de elevada pregnancia social se sitúan las sectas. No hay que olvidar que en sus orígenes el cristianismo no era más que una secta judía de Palestina hasta convertirse en la religión oficial del Imperio romano. Los cuentos son los que tiene un menor poder de cohesión social y acuerdo comunitario, aunque en ocasiones gocen de una amplia divulgación, las sectas son religiones en miniatura, reducidas a una pequeña parte de una sociedad, su presión sobre el individuo resulta ser muy potente al situarse frente a las creencias mayoritarias de la sociedad o religiones, que cuentan con su institucionalización y longevidad como baluartes de su sostenimiento y permanencia. Todas ellas tienden a sustraer en cierta medida al individuo de la ciencia y tienen que rivalizar con ella en cuanto que se arrogan también el papel de orientadoras de la acción y modeladoras de la conducta.

 

One response

8 11 2011
denisse

facinante este texto entre el mito y el cuento

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