Informe sobre la condición sanitaria de los trabajadores, por CHADWICK, E

CHADWICK, E., XXVI, 369-372.
Me parece evidente que las formas variadas de epidemias, endemias, y otras enfermedades causadas o agravadas, o que se  propagan sobre todo entre las clases trabajadoras por la impureza atmosférica, producida por la descomposición de sustancias animales y vegetales, por la humedad y la suciedad, y las viviendas demasiado cercanas y excesivamente pobladas, domina entre los habitantes de todo el reino, tanto si habitan en casas separadas, en pueblos agrícolas, en pequeñas o grandes ciudades, o en los más pobres distritos de la metrópoli.
Que estas enfermedades, siempre que sean frecuentes sus ataques, se encuentran en relación con las circunstancias físicas reseñadas más arriba y que si cambian estas circunstancias, al instalar alcantarillados, vigilar la limpieza, ventilación, y por otros medios que hagan disminuir la impureza de la atmósfera, la frecuencia e intensidad de estas enfermedades disminuye mucho, y si se consigue la desaparición absoluta de los agentes nocivos, estas enfermedades desaparecen por completo.
Que la gran prosperidad en relación con el empleo y los jornales y una comida variada y abundante no ha permitido a las clases trabajadoras librarse de los ataques de enfermedades epidémicas, ya que éstas han sido tan frecuentes y fatales en épocas de prosperidad comercial e industrial como en otras épocas.
Que el crear hábitos de limpieza está obstaculizado por la falta de agua.

Que la pérdida de vidas humanas debida a la suciedad y falta de ventilación es superior a las pérdidas por muerte y heridas debidas a las guerras en las que nuestra nación se ha visto envuelta en la época moderna.
Que de los 43 000 casos de viudas y 112 000 de huérfanos indigentes observados en los índices de pobreza de Inglaterra y Gales únicamente, aparece que la gran proporción de muertes de los cabezas de familia ocurrió por las causas especificadas más arriba y por otras causas que también pueden corregirse; que su edad es inferior a los 45 años, es decir 13 años menos que la media natural de vida según la experiencia de toda la población de Suecia.
Que la pérdida para el país causada por la prematura muerte de los cabezas de familia es superior a lo que se puede calcular por las cargas pecuniarias causadas por su enfermedad y su muerte.

Que calculando la pérdida de capacidad laboral entre las clases más numerosas, debido al deseo de ganancias y a las incompletas medidas contra las influencias nocivas en los lugares de trabajo o en los domicilios, esta pérdida no puede ser menos de ocho o diez años.
Que los estragos de las epidemias y otras enfermedades no solamente no disminuyen sino que tienden a aumentar la presión demográfica.
Que en los distritos en los cuales la mortalidad es mayor, los nacimientos son no sólo suficientes para reemplazar a los individuos eliminados por la muerte sino para acrecentar la población.
Que la población joven, criada bajo agentes físicos nocivos, tiene una salud general y una organización física inferior a la de la población que está preservada de la presencia de dichos agentes.
Que la población expuesta a ello es menos capaz de aceptar influencias morales y que los efectos de la educación son menos eficaces que en la población sana.
Que estas circunstancias adversas tienden a producir una población adulta de corta vida, inquieta, poco previsora e intemperante y habitualmente con una gran avidez por los placeres.
Que dichos hábitos conducen al abandono de la vida correcta y decente, y especialmente conduce a llenar excesivamente sus hogares, lo que resulta destructivo para la moralidad, así como para la salud de las clases más numerosas de ambos sexos.
Que la falta de limpieza en las ciudades crea hábitos de la más abyecta degradación y tiende a desmoralizar a un gran número de seres humanos que subsisten de lo que encuentran entre la nociva suciedad acumulada en las calles y plazas abandonadas.
Que los gastos de obras públicas locales, en general están desigual e injustamente calculados, y recaudados de una forma opresiva y antieconómica, por recaudaciones separadas, y gastadas de mala manera en operaciones ineficientes por funcionarios sin preparación y prácticamente irresponsables.
Que la ley actual para la protección de la salud pública y el mecanismo constitucional para reclamar su ejecución, como el tribunal  jurisdiccional, han caído en desuso y están en el estado que demuestra la existencia de los daños que ellos debían prevenir.

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One response

20 05 2011
Berenice

si, me parese muy bien, porque esas personas merecen VIVIR, tener una BUENA SALUD y aún más si son trabajadores. como todo ser humano. TENEMOS DERECHO

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